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Cómo preparar tu casa para una sesión de pintura sin estrés

Cómo preparar tu casa para una sesión de pintura sin estrés

Una buena sesión de pintura puede transformar por completo un espacio, pero sin una preparación adecuada también puede convertirse en una experiencia realmente caótica. Organizar la casa antes de iniciar, es decir desde despejar áreas y proteger superficies hasta ventilar correctamente y definir tiempos de capas sobre capas es clave para que el proceso fluya sin contratiempos. Preparar el entorno no solo reduce el desorden y minimiza los errores, sino que permite que el trabajo de pintura sea más eficiente, limpio y, sobre todo, libre de estrés.

Otro punto importante es decidir cuando estaríamos renovando la pintura, esto mas que nada por el proceso de secado que se relaciona de manera indirecta con el clima, es por esto que podrás observar que muchas personas eligen el verano o la primavera que son temporadas mucho mas cálidas para pintar.

Consejos esenciales para preparar tu hogar antes de un sesión de pintura

Identifica el tipo de superficie: no es lo mismo pintar sobre concreto, drywall o paredes previamente esmaltadas. Reconocer el material permite elegir la pintura y el sellador correctos.

Revisa la pintura anterior: si la pared tiene pintura brillante o esmalte, es recomendable matizarla ligeramente para mejorar la adherencia de la nueva capa.

Corrige desniveles visibles: más allá de agujeros puntuales, verifica ondulaciones o parches mal nivelados que puedan notarse con la nueva pintura.

Comprueba la absorción del muro: rocía un poco de agua; si se absorbe rápidamente, la pared necesita sellador antes de pintar.

Respeta los tiempos de secado: cada reparación, sellador o imprimación debe secar por completo antes de aplicar pintura.

Controla la iluminación del espacio: una buena luz ayuda a detectar imperfecciones que podrían pasar desapercibidas y notarse al final.

Elige las herramientas adecuadas: brochas y rodillos, ya que según el tipo de pared influyen directamente en el acabado.

Prueba la pintura en un área pequeña: permite verificar color, textura y cobertura antes de avanzar con toda la superficie.

Planifica el orden de pintado: comenzar por techos y seguir hacia paredes evita correcciones innecesarias.

Revisa las condiciones climáticas: la humedad y el calor excesivo pueden afectar el secado y el resultado final.

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